La fotografía se asemeja a la arquitectura en el hecho de que ambas representan una realidad. Pero la diferencia radica en que la primera se construye a partir de un punto de vista intelectual, mientras que la segunda se construye a través de la espacialidad.

Es así que este blog pretende sacar a la luz esa realidad-espacial de la ciudad, que aparece a veces oculta ante nuestras miradas durante nuestro pasar cotidiano; para así valorarla, entenderla, protegerla, disfrutarla, vivirla, en definitiva redescubrir una importante parte de nuestra identidad: el patrimonio arquitectónico.

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19 jul. 2015

Hospital Colonia Santa María de Punilla


TUBERCULOSIS, PROGRESO Y LOCURA

por Fernando Jorge Soto Roland

 

 

“¿Por qué evocar ahora
un tiempo que no existe,
un tiempo que es arena
sobre mi corazón?”
Julio Llamazares, Pág. 139

 Hubo una época en que la gente moría con un diagnóstico que producía, entre los vivos, un terror inenarrable. Una psicosis colectiva que recorrió todo el mundo occidental y obligó, a las más preclaras mentes de la segunda mitad del siglo XIX, a buscar una solución, que tardó en llegar.

Ejércitos de médicos se lanzaron en la lucha contra la tuberculosis. Pero carecían de los conocimientos y de las técnicas que hoy poseemos. Aún así, la autoridad y el poder de la medicina (que no dejaba de crecer en un mundo cada vez más secularizado y controlado por “higienistas”) impulso la realización de inversiones, muchas veces millonarias, en pos de la cura.

Como resultado de todo ello, y bajo la creencia de que el clima, el sol y el aire puro, eran herramientas terapéuticas eficaces en el combate contra las disfunciones respiratorias, empezaron a levantarse inmensos complejos edilicios en “regiones sanas” del mundo. En nuestro país tuvo su provisoria panacea en la mediterránea provincia de Córdoba; y fue allí en donde surgieron espacios preventivos para los más ricos (grandes hoteles, como el Eden Hotel de La Falda) y gigantescos hospitales para los desafortunados que ya habían sido presa de la “tisis”.

La Estación Climatérica y Hospital Colonia Santa María de Punilla fue uno de los más emblemáticos de nuestro país y de toda América Latina.

Aislado, colgado de las sierras, lejos de los centros urbanos y de las principales rutas de comunicación para evitar el tan temido contagio, el Santa María se construyó en el año1900 a instancias de una famoso tisiólogo argentino, el doctor Fermín Rodríguez, quien en febrero de 1899 recibiera del gobierno nacional un préstamo de $ 250.000 m/n para tal fin.

De ese modo, y apoyado también por las consideraciones de otros prestigiosos colegas, el doctor Rodríguez emprendió por su cuenta y riesgo la ciclópea tarea de sanar a los tuberculosos en un espacio apropiado, seguro y aséptico, en medio de un valle cordobés con el nombre de Punilla.

Así es como nació la Estación Climatérica que nos ocupa: como un desesperado intento por evitar la muerte, controlar a los enfermos e impedir que el flagelo se siguiera difundiendo.El hospital se convirtió en la última trinchera contra la tuberculosis.





 Claro que la vida en las trincheras nunca fue agradable. A la angustia que origina la incertidumbre se le suman las bajas que a diario o semanalmente se producen alrededor, anunciando permanentemente que la muerte merodea cerca. Siempre cerca. Que es algo palpable, real y que, en sitios como esos, morir no les ocurre sólo a los otros.

Hay algo tétrico en las fotos antiguas del Santa María. Algo que excede en mucho las sonrisas que se observan en algunos de los internos, o la seguridad, tal vez fingida, que exhiben los médicos y enfermeras. En lo personal, creo que todos los hospitales tienen algo de macabro, de lastimero, a pesar de que hoy en día la mayor parte de la humanidad que habita en occidente nace y muere en ellos.

Las viejas fotografías, amén de ser documentos gráficos de primer orden, alimentan ese clima de ansiedad e impotencia que muchos debieron experimentar. No en vano el moderno cine de terror ha hecho de los hospitales escenarios ideales para el desarrollo de sus truculentas tramas de ficción.

Ya tenemos, por ende, los ingredientes básicos para alimentar suspicacias y temores; necesarios ambos para el despliegue de leyendas urbanas, que el hospital de Punilla, por supuesto, también arrastra.





La administración del Santa María, a lo largo de los años, pasó por sucesivas manos.
Desde su fundación, el 24 de junio de 1900, y hasta el cumplimiento de su primer década, el doctor Fermín Rodríguez fue su propietario y principal administrador. Pero aquel gigante demandaba mucho dinero y generaba muy pocas ganancias. Por ese motivo, a partir de 1910 el gobierno nacional lo compró. Ya en manos del Estado, y dado que por entonces el 50% de la mortalidad general de la provincia se debía a la tuberculosis, el Santa María fue depositario de nuevas inversiones que se tradujeron en una ampliación del complejo, a partir de 1915. Desde ese momento, las denominaciones “Estación Climatérica” y “Colonia” desaparecieron y el nosocomio pasó a llamarse Sanatorio Nacional de Tuberculosos Santa María.

La fuerza de la modernidad, que el Estado nacional pretendía exaltar, también recayó sobre el lugar. El empuje de la filosofía positivista y la idea de Progreso, tan propias de esos días, volvieron inevitable una mirada optimista sobre el sanatorio; y así su prestigio y difundida fama terminó invirtiendo el poder que la naturaleza ejercía sobre él. A partir de entonces, el hospital resultó ser el elemento dominante, domesticando a la naturaleza que lo había cobijado. Y así, el progreso nacional quedaba encarnado también en esa institución. Y lo hizo hasta 1981, año en el que pasó a manos del poder provincial. Pero por entonces la tuberculosis hacía casi cuarenta años que había sido vencida.

De todos modos, el Santa María de Punilla continuó aislando a sus nuevos internos, alejándolos de la vista de los sanos; y es que desde 1968 el objetivo del complejo cambió hacia el control y “cura” de la salud mental. Se transformó en un manicomio, en un centro de control psiquiátrico. Lo que es, en parte, hasta el día de hoy.-


Extraído de una publicación elaborada por Fernando Jorge Soto Roland, Profesor en Historia por la Facultad de Humanidades de la Universidad Nacional de Mar del Plata

Leer más: http://www.monografias.com/trabajos91/hospital-santa-maria-punilla/hospital-santa-maria-punilla.shtml#ixzz3gOVFoTn7


Fotografías antiguas extraídas de:
* http://santamariapunillaturismo.blogspot.com.ar/ 

* "Córdoba de Antaño".-

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